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27.7.17

El verano... el de ciudad... el de playa...



 Una mujer vista desde abajo flotando en una piscina de Madrid. AP


 Dos mujeres saltan al lago de Ginebra, frente a los Alpes suizos y franceses, en el Festival Summerslide de Clarens (Suiza). EFE

 

 Un visitante de la piscina pública al aire libre "Suedbad" se desliza por uno de sus toboganes, en Hameln (Alemania). AFP

 

 Un joven afgano salta en una piscina de Herat. AFP

 

 Un niño pasa por una cortina de agua en el Yards Park en Washington D.C (Estados Unidos). AFP


 Turistas se refrescan delante del Museo del Louvre, en París (Francia). Getty

 

 Los niños juegan con agua en un día de verano caluroso en la ciudad francesa de Niza. AFP


 Visitantes disfrutan del agua pulverizada mientras visitan el Parque Zoológico Nacional de Smithsonian, en Washington DC (Estados Unidos). Getty

 

 Varios hombres y mujeres aprovechan para refrescarse con agua pulverizada durante su paseo por París (Francia). REUTERS

 

 Personas se refrescan en una fuente durante un día caluroso de verano, en Pamplona. AP


Un hombre salta al agua desde una cantera de granito, en el pueblo de Hrimezdice (República Checa). EFE


Vista aérea de varias personas jugando con un balón de fútbol, en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro (Brasil). Getty


Niños musulmanes juegan en la playa durante el tercer día de la fiesta del sacrificio, en Tel Aviv (Israel). AFP


Vista aérea fotografiada con un dron muestra un hombre tomando el sol en el río Rin de Colonia (Alemania). AFP


Una pareja se besa en una barca en el parque de El Retiro de Madrid. AP


Varias personas juegan dentro de bolas de plástico gigantes, llamadas Zorb, en el río Vltava de Praga (República Checa). Reuters


Un vendedor de biquinis, en la playa de Copacabana. Reuters


Una mujer toma el sol en una tumbona junto al mar en un día soleado en la playa de Brighton (Reino Unido). REUTERS


Un hombre mira el atardecer sentado sobre balas de paja con una botella en la mano, en Tempelhof (Berlín). AFP


3.7.17

Los barrios... los bajos... los humanos...





 

 


 



































































































"El instante fotográfico tienen que ver con la intimidad conmigo mismo. Se trata de abordar la realidad y hacer algo más que describirla: tratar de estar presente en la experiencia. A veces es dulce y la vida salta a mi cámara, como los conejos. Otras, no tanto. Todo está en juego".

El sueco Anders Petersen (Estocolmo, 1944) solamente retrata, y esa es su marca artística, su decisión política, su queja existencial, a quienes son invisibles para el dinero público: borrachos terminales, psicópatas delirantes, criminales encerrados...

"Busco una relación con la gente que fotografío y eso tiene mucho que ver con los deseos, los secretos y los sueños. Sus pesadillas y ansiedades son también las mías", ha explicado Petersen para justificar la cercanía con la que practica el arte de los retratos. Su única ley, y se trata de un dictamen que garantiza la honestidad del resultado, tiene que ver con la dignidad necesaria para mostrar a los outsiders con el respeto que merecen.

Desde Cafe Lehmitz, un reportaje que firmó en 1962, a los 18 años, en un bar de Hamburgo frecuentado por travestis, homosexuales, prostitutas, proxenetas, compradores de sexo y rateros, nunca ha roto el compromiso con la humanidad de los perdedores y desesperados.

Cuando le preguntaron por sus recuerdos sobre las muchas y eternas noches de Cafe Lehmitz, donde consiguió acceso y permiso cómplice tras convertirse en un parroquiano más, no habló del trabajo documental o su grandeza, sino que dijo: "Bebimos, bailamos, nos amábamos, llorábamos y nos reíamos".

Con el continuo trabajo de sus diarios fotográficos y documentales de viaje, este radical activista de la fotografía como actitud crítica y ánimo poético, "nos abre los ojos a situaciones muy personales e íntimas, nos permite participar en la vida social de los demás y presenta así una crónica continua de encuentros"

Las fotos no sólo muestran a las personas sin derecho a gozar de una imagen pública en un tiempo en que se vende a precio muy bajo la intimidad, sino que también son el glosario de otra época. 

"Reflejan las actitudes de una generación que era permisiva con respecto a la sexualidad, el amor y la violencia más allá de todas las normas generalmente aplicables"          (20Minutos, 08/01/17)