(1) La lotería ha sido un clásico de la Navidad desde hace décadas. En esta
foto de 1944 se puede ver un billete de aquellos tiempos, en el que se
aprecia como el tamaño de las participaciones se ha ido reduciendo con
el tiempo para que entren en las carteras.
(2) En 1952, plena posguerra, se seguían haciendo los dulces tradicionales
de la Navidad, los roscones de Reyes que aún hoy siguen arrasando cada 5
de enero en las pastelerías. Esta foto es de la pastelería Alcoceba, en
Puente de Vallecas.
(3) Estampas de deseos detrás de una lámina de cristal. Esta foto refleja a
esos niños que ansiaban ver el salón de su casa repleto de regalos la
mañana del 6 de enero. La foto es de 1959.
(4) La Plaza Mayor cambiaba de aspecto una vez más. Años después perdería
los coches, y luego serían los árboles los que se despedirían de la meca
castiza de la ciudad. Lo que permanece inmutable son los puestos de
Navidad. Años tras año, diciembre vuelve a resucitar el lado provinciano
de la ciudad.
(5) La plaza de Santa Ana lucía así en 1965. La ciudad comenzaba a
engalanarse con bombillas blancas por Navidad, y el reclamo comercial de
sus calles comenzaba a ser un grito que atraía a las mareas de de gente
cargadas de bolsas.
(6) Este nacimiento en la parte trasera de un coche en las calles de Madrid
se remonta a 1966. Después de aquella curiosa manera de poner el belén,
fueron muchos los que se atrevieron a poner las figuras de cerámica en
peceras, parques y todo tipo de sitios. Aún se ve algún nacimiento
portátil en el maletero de un coche.
(7) El tamborilero del villancico en Madrid no llevaba zurrón ni tambor,
sino una capa y un enorme pandero, herencia de las tradiciones
aragonesas y leonesas. Santos Yubero capturó la imagen de este joven
músico en las calles de Madrid en 1933;
(8) En 1933 las cestas de Navidad eran cestas de Navidad. El mimbre envolvía
los preciados víveres que debían convertir cada comida de las fiestas
en un fastuoso banquete. El único problema era el del pavo vivo;
(9) Casas, palmeras, palacios, personajes secundarios, matices de color y
vestimenta... Los belenes son un mundo por crear y en la plaza de Santa
Cruz en 1933 se exhibían los complementos ideales para hacer del belén
una pequeña ciudad en miniatura.
(10) Otra versión de la Plaza Mayor, la de los bancos y las fuentes heladas,
fue la que conocieron los madrileños que vivieron la nevada de 1944.
(11) Igual que los Reyes Magos hacen una visita especial a los hospitales
españoles en la noche de la cabalgata, en 1944 también iban a ver a los
niños que no podían salir de su cama para ver a Sus Majestades transitar
por las calles de la capital. En la imagen, los Reyes reparten regalos a
los niños del Auxilio Social.
(12) Es curioso comparar las fastuosas carrozas de la cabalgata de nuestros
días con la imagen que nos muestra Santos Yubero. ¿Cómo hemos llegado
del caballo al trono espacial en el que hoy día pasea el cortejo real?
¿Dónde quedaron las coronas de cartón?.
(13) Hay cosas que no cambian: la ilusión de la mañana de Reyes sigue siendo
la misma, y hay juguetes, como el Scalextric, que siguen siendo un
clásico bajo el árbol. Sí que es verdad que en 1969 el circuito
eléctrico era toda una revelación: y si no, que se lo digan a la niña
que está en la cabecera de la mesa.