"Cuando usted lea estas líneas, probablemente la pareja de ancianos ya
habrá sido desahuciada de la vivienda en cuya cocina aparecen
fotografiados. Bueno, avalaron a un hijo que no puede hacer frente a la
hipoteca.
(...) nos muestran el lugar del que los van a sacar a ellos, a los dos, sin
anestesia. A patadas, con policías disfrazados de Robocop. Los van a
sacar de ahí, de esa modestísima cocina en la que quizá hagan la vida
para gastar menos calefacción, y menos luz y menos de todo.
Piensa uno
que el tasador del banco fue un día a visitarlos y que entró en la
vivienda y que tomó nota del microondas, y de la pila de acero
inoxidable y del mantel de hule…
Piensa uno que regresó a la entidad y
que realizó un informe y que sus jefes lo leyeron y que con sus garras
de buitres y con su pico ensangrentado dieron el visto bueno… Seguro que
Isidre y Rosa preferirían que les sacaran el hígado a que los sacaran
de su cocina." (
Juan José Millás
, El País, 6 ABR 2014)